Una definición corta que encontré dice “un machismo que por su menor intensidad no mata y pasa desapercibido, es cotidiano y por lo tanto aceptado.

El problema radica en que es diario y perpetúa el gran machismo, el que hace diferentes a unas de otros. Son pequeñas cosas, como las camisetas para bebés que puso a la venta Hipercor (Supermercado español) hace apenas unos meses. Las de ellos eran en color azul y en el pecho se leía: “Inteligente como papá”. Para ellas, en rosa, cómo no, la leyenda era: “Bonita como mamá”.

El primero que acuñó el término de micromachismos fue el terapeuta argentino Luis Bonino en 1990. Según Bonino, se trata de comportamientos masculinos que buscan reforzar la superioridad sobre las mujeres. “Son pequeñas tiranías, terrorismo íntimo, violencia blanda”, “suave” o de baja intensidad, tretas de dominación, machismo invisible o partícula “micro” entendida como lo capilar, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia. Lo grave de ellos, según coinciden los expertos y que están en la socialización de hombres y mujeres y lo imperceptibles que resultan. De ahí su perversidad, señalan unos y otras. “Producen un daño sordo y sostenido a la autonomía femenina que se agrava con el tiempo”, señala Bonino.

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