Es el proceso de convertir a una mujer en un objeto, en una cosa. O sea, quitarle todos sus atributos que la convierten en persona. Sus emociones, sus sentimientos, lo que piensa, lo que cree, lo que la hace igual a uno. Cosificando a la mujer se producen muchas cosas, pero se destacan: ponerlas en un plano inferior, ignorarlas, boludearlas, quitarles todo respeto

Es una de las herramientas más cínicas del machismo y una de las más efectivas (por lo lento y perdurable) para llevar a las personas al femicidio.

El proceso de cosificación se da en miles de micromachismos. Por supuesto que esto no lleva al femicidio en forma directa, pero “le va arrimando el bochín”.

Un extracto de la película “El silencio de los inocentes” ya lo mostraba por el ’91.